jueves, 20 de noviembre de 2008

cultura mafiosa Vs ética del trabajo: Una perspectiva bíblica

Cultura mafiosa Vs ética del trabajo: Una respuesta bíblica al caso de las pirámides (captadoras ilegales de dinero)


La vorágine que se vive actualmente en Colombia, resultado de la caída estrepitosa de las empresas captadoras de dinero, denominadas “pirámides”, ha dejado al descubierto que seguimos siendo un país que ama las ganancias fáciles, no importando “si vienen de parte de Dios o del diablo” como expresara un gran amigo.

Todavía la ingenuidad hace presa de nosotros, y somos peores ciegos que aquel que, a pesar de estar viendo las evidencias de las cosas, se resiste a verlas y creerlas.

Es difícil aceptar que a comienzos del siglo XXI, luego de tantos siglos de desarrollo científico, social, tecnológico, desarrollo filosófico, entre otros, todavía existan personas que creen ciegamente en varitas mágicas, duendes y hadas madrinas.

Colombia, y muchos países latinos, aún siguen viviendo en la oscuridad fantasiosa de la era más ignorante de antiguas épocas pre-científicas.

Viendo las reacciones de las gentes vinculadas a estas “pirámides”, a través de las cuales defienden las actividades comerciales de estas empresas captadoras de dinero por fuera del sistema financiero autorizado por el estado, me hace recordar la pasión con que mucha gente en Medellín defendía y apreciaba los beneficios recibidos a través de Pablo Escobar y otros narcotraficantes. Muchas personas se beneficiaron de su dinero. La gente lo amaba, y algunos hasta pensaban que sería bueno tener un presidente como él.

En estos casos, el buen juicio de la gente es nublado y enceguecido por los beneficios recibidos. La filosofía pragmática en la aplicación más burda. Esta es la ejecución deplorable del principio “el fin justifica los medios”.

¿Dónde quedan los principios éticos cuando una persona piensa que es aceptable y justo recibir dineros o beneficios materiales de personas o instituciones que acumulan riquezas desarrollando actividades ilícitas, destructivas y malvadas como el narcotráfico o, en el caso de las pirámides, de la explotación miserable de incautos?

¿Dónde están los principios éticos de mi pueblo colombiano cuando, sin importar los medios, desean recibir riquezas materiales y prosperidad a costa del sufrimiento de otros? Pues, las pirámides, para dar una rentabilidad tan alta (del 50% al 150%), debe ser con dineros del narcotráfico o de otras actividades ilegales, y el dinero que reciben los narcotraficantes es producto de destruir millones de vidas de jóvenes en todo el mundo. Es decir, es un dinero manchado, enlodado de sangre. Es un dinero que emana putrefacción.

Pero, ¿Porqué muchas personas, de todos los estratos sociales y académicos, incluso “ministros cristianos” y gente que se considera miembros activos de iglesias cristianas caen en esta clase de actividades ilegítimas, dañinas y destructoras de todo principio moral?

Creo que las Sagradas Escrituras nos pueden dar unas pistas, para entender esta clase de conducta mafiosa:


Descripción bíblica de la “cultura mafiosa”

El apóstol Pablo advierte a su discípulo Timoteo del peligro que acarrea, para el buen juicio y los principios éticos, la codicia o el amor hacia el dinero o hacia las riquezas: “porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” 1 Timoteo 6:10

El predicador, conociendo la sed insaciable y peligrosa del amor a las riquezas dijo: “El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.”

La mayor prosperidad que un hombre puede desear es la sabiduría, la cual, por cierto, no es la que abunda entre los colombianos y los que nos llamamos cristianos. “Y le dijo Dios: Porque has demandado esto (sabiduría), y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio he aquí lo he hecho conforme a tus palabras” 1 Reyes 3:11

La sabiduría de vida, el carácter cristiano, la honestidad, la justicia, la verdad, la paz, son valores que sobrepasan a todo bien material. La sabiduría dice: “Las riquezas y la honra están conmigo, riquezas duraderas y justicia. Mejor es mi fruto que el oro y mi rédito mejor que la plata escogida” Proverbios 8:18-19

Las riquezas que se obtienen de manera ilegal, no podrán ayudar a defender a las personas cuando se enfrenten con la justicia: “No aprovecharán las riquezas en el día de la ira; más la justicia librará de muerte” Proverbios 11:4

Depender o confiar en las riquezas, de manera que acudamos a medios ilegítimos para recibir bienes materiales conducirá a la ruina, más lo que aman la justicia, los valores, la verdad, permanecerán y continuarán. “el que confía en sus riquezas caerá, más los justos reverdecerán como ramas” Proverbios 11:28

El medio correcto y legal para ganar dinero y aumentar los bienes es el del trabajo esforzado. Si una empresa o persona le promete aumentar sus riquezas a través de medios diferentes al trabajo como: los juegos de azar, las pirámides, la suerte, el dar dinero a un líder religioso que le promete una devolución milagrosa con ganancias del 100% o el 1000%, usted debe rechazar esas propuestas, pues, las Sagradas Escrituras nos dicen: “las riquezas de vanidad disminuirán, pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta” Proverbios 13:11

Muchos colombianos tendrán que pasar determinado tiempo padeciendo necesidades debido a la escasez que les vendrá por haber puesto su confianza en las jugosas ganancias que les prometía un sistema sospechoso e ilegal, mientras que otros colombianos, aunque no tengan mucho, tendrán sus corazones llenos de tranquilidad y disfrutarán lo poco, porque actuaron con sabiduría. “las riquezas de los sabios son su corona, pero la insensatez de los necios es su infatuación” Proverbios 14:24

Cuando los hombres se apresuran a enriquecerse, caen en la tentación de violar las leyes y los principios éticos, lo cual, tarde o temprano, acarreará para ellos la persecución de la justicia, y manchar el buen nombre. Algunos hombres prefieren riquezas a tener una buena reputación, pero el consejo de Dios es: “de más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro”. Proverbios 22:1

Cuando los hombres aman más las cosas materiales y las riquezas de esta tierra, se olvidan que ellas son pasajeras, y sus disfrutes efímeros, pero hay riquezas mas duraderas que bendicen al que las posee: “¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila y volarán al cielo.” Proverbios 23:5

De muchas angustias y dolores seríamos librados si seguimos el ejemplo del escritor sagrado cuando oró al Señor: “Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí, no me des pobrezas ni riquezas; mantenme del pan necesario” Proverbios 30:8

Todos los cristianos de Colombia estamos protegidos de caer en engaños como las pirámides, los charlatanes religiosos que saquean a los incautos, la tentación del narcotráfico, o la usura, porque el Señor Jesús fue muy enfático respecto al amar o desear las riquezas, cuando dijo: “ninguno puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” Mateo 6:24

Jesús dijo que algunas personas conocerán el evangelio y, por un tiempo se identificarán como cristianos, pero luego, el afán de las riquezas hará que tuerzan su rumbo y se apartarán de la fe: “el que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la Palabra, pero al afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra y se hace infructuosa” Mateo 13:22

Aunque muchos personajes bíblicos fueron enriquecidos por el Señor y llegaron a tener muchas propiedades, las riquezas jamás se apoderaron del corazón de estos hombres, ellos vivían como si no tuvieran nada material en este mundo, y su máximo placer estaba en agradar al Señor obedeciendo sus preceptos y esperando en su misericordia, esto dijo uno de los cristianos mas ricos que ha existido: “si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen y de que mi mano hallase mucho, esto también sería maldad juzgada: porque habría negado al Dios Soberano.” Job 31: 25, 28

Para aquellos que desean y quieren beneficiarse de las riquezas de los malos hombres que acumulan bienes a través de medios injustos, la Biblia les dice: “mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores” Proverbios 37:16.

Ya hemos visto el final de los hombres que acumulan riquezas injustas, no obstante, somos tan tozudos que queremos seguir su camino de destrucción: “Ciertamente como una sombra es el hombre; ciertamente en vano se afana, amontona riquezas y no sabe quién las recogerá” Salmo 37:16 “Por tanto Dios te destruirá para siempre, te asolará y te arrancará de su morada y te desarraigará de la tierra de los vivientes. Verán los justos y temerán; se reirán de él diciendo: he aquí el hombre que no puso a Dios por su fortaleza, sino que confió en la multitud de sus riquezas y se mantuvo en su maldad” Salmo 52:5-7

El afán de enriquecerse conlleva a la usura, la rapiña, el aprovecharse de los demás, el engañar, por eso tenemos la advertencia: “No confíes en la violencia, ni en la rapiña, no os envanezcáis, si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ella” Salmo 62:10

Cuando seamos asediados o tentados por participar de actividades ilegales de ganancia de dinero, debemos seguir el consejo del proverbista: “Si dijeren: ven con nosotros: hallaremos riquezas de toda clase, llenaremos nuestras casas de lo que quitemos a otros, hijo mío no andes en camino con ellos, aparta tu pie de sus veredas, porque sus pies corren hacia el mal” Proverbios 1:11-16


Los cristianos colombianos no debieron ser engañados por las pirámides porque nuestro Soberano Señor y Salvador nos advirtió respecto a la avaricia: “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” Lucas 12:15

Los cristianos jamás debiéramos caer en las redes del dinero fácil, llámese como se llame, porque somos llamados a vivir contentos con lo que tenemos. No importa el nombre que le quieran dar al sistema ilegítimo de obtener ganancias abundantes, toda codicia, todo deseo de tener más y más conlleva al dolor, a ser víctima del engaño que puede provenir del mundo o de charlatanes religiosos, escucha las advertencias del inspirado apóstol Pablo: “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición, porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”. 1 Timoteo 6:5-10

Los cristianos debiéramos estar curados de las costumbres mafiosas, del deseo de recibir dinero fácil, sin trabajar, pues, el Espíritu Santo también nos dice que la vida cristiana se caracteriza por la confianza en el Señor, por la dependencia de su bendición y cuidado. “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: no te desampararé, ni te dejaré. De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. Hebreos 13:5-6

En la época de los apóstoles de Cristo algunos hombre deseaban tener el poder de Dios que les permitiera hacer milagros con el fin de obtener ganancias materiales, pero el apóstol Pedro deja ver que el reino de Cristo es diferente al reino del mundo, Dios da sus bondades o beneficios solo por su misericordia, pero nunca a cambio de dinero. Es comparable con la mafia el aprovecharse de las necesidades espirituales de la gente para sacarles su dinero y vivir cómodamente de la ingenuidad del “bobo”. Las palabras de los verdaderos apóstoles, frente a estos mercaderes de la fe que aprovechan la ingenuidad de los incautos para explotarlos económicamente despertándoles la codicia son: “Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero” Hechos 8:18-20

Ética del trabajo a la luz de la Biblia.

La forma como Dios ha establecido que los hombres obtengan su sustento y la prosperidad material es a través del trabajo. Dios mismo nos dio ejemplo de esto cuando hizo la creación. Él trabajó durante seis días para hacer todo lo que existe, y al séptimo, solo un día, descansó. Por eso Dios ordena a todos los hombres que trabajen seis días a la semana: “Seis días trabajarás y harás toda tu obra”. Éxodo 20:9

El Señor Jesús, siendo Dios encarnado, no se aprovechó de su divinidad para hacer lo que debía hacer usando métodos alternos al trabajo. No. Al igual que el padre tenía una ética del trabajo correcta. Él sabía que la manera establecida por Dios para obtener resultados es trabajando. Escuchen lo que decía Jesús: “Mi padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” Juan 5:17

De la misma forma los apóstoles tuvieron una ética del trabajo correcta, ellos no querían recoger donde no habían sembrado. “El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero” 2 Timoteo 2:6 “Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”

Pretender recibir grandes ganancias sin que éstas sean el resultado de un trabajo esforzado, no es conforme al mandato apostólico que nos dice: “Y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado” 1 Timoteo 4:11

El Antiguo Testamento también nos muestra el principio del trabajo como el medio por el cual obtenemos el sustento y la prosperidad. El pueblo hebreo iba a ser bendecido por Dios en la tierra prometida, pero esto estaba en estrecha relación con el trabajo. Solo cuando estaban caminando en el árido desierto Dios les proveyó el pan de una manera milagrosa, pero una vez estuvieran asentados en la tierra que Él les había prometido, no recibirían mas el maná (pan milagroso que descendía del cielo) sino que todos los judíos deberían trabajar la tierra con presteza, y en conexión con este trabajo la tierra iba a producir, Dios se encargaría de bendecir la tierra y el fruto de su trabajo, el fruto de sus manos. Dios no les dijo que tuvieran fe y se sentaran a esperar a que la tierra produjera los frutos, no, era deber de todos trabajar. Dios bendice el trabajo de las manos de su pueblo. “Y cuando entréis en la tierra, y plantéis toda clase de árboles frutales..” Lev. 19:23 “Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas…” Det. 7:13

El pueblo de Dios fue instruido para trabajar de manera esforzada y confiar en que Él bendecirá ese trabajo. La ética del trabajo no nos permite descansar en métodos distintos para esperar bendición, incluso, tenemos cultura mafiosa cuando pensamos que Dios nos va a bendecir económicamente solo por el hecho de dar dineros a ciertos personajes religiosos que prometen infinidad de bendiciones a cambio de ofrendar a sus ministerios, esto es una especie de lotería cristiana, no dependemos ni confiamos en esas cosas. Somos llamados a dar con alegría para el avance del evangelio, y de manera especial a dar a los creyentes pobres, como consta en todo el Nuevo Testamento, pero nunca debemos esperar que recibiremos gran bendición si no nos esforzamos en desarrollar un trabajo honesto que glorifique al Señor.

Espero que estos pasajes, a través de toda la Biblia, nos hayan dado suficiente claridad para entender cuan necio somos al amar o desear acumular riquezas. Lo más preciado de nuestra vida no se relaciona con los bienes materiales o la comodidad, sino con los valores eternos que son reflejados en un carácter correcto, justo, legal. A lo mejor no tendremos muchos bienes en este mundo, pero nuestro nombre no aparecerá inscrito con los necios que se perdieron en el camino por el afán de tener más de lo que de manera honrada y a través del trabajo esforzado se puede recibir.



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1 comentario:

Carlos H. Aranguren G. dijo...

Querido hermano: doy gracias a Dios por la forma como usted escribe; el volumen de referencias bíblicas es abrumador y contundente. Las ideas son expuestas con argumentos escriturales muy claros. Fue una bendición leer su ensayo; el Señor lo puso frente a mí en un momento clave de mi vida. Gracias hermano!